Hace unos días, el entrenador de la Unión Deportiva Las Palmas, Paco Herrera, manifestó que estaba pensando solicitar al club la incorporación de un psicólogo para preparar la promoción de ascenso. La idea es acertada, no solo con vistas a los play-off, sino para toda la temporada. Añadiría un matiz: sería preferible una psicóloga porque la atención psicóloga-futbolistas despierta más empatía; se presta más atención al sexo opuesto, no por connotaciones sexuales, sino porque despierta mayor interés. Es ésta una opinión muy subjetiva porque recuerdo que hace muchos años, la Unión Deportiva Las Palmas tenía un capellán, creo que era el Padre de la Nuez, que realizaba más o menos la función de psicólogo, pues los jugadores les contaban sus cuitas y él les daba consejo. Tal y como se maneja actualmente el mundo del fútbol, es bienvenida cualquier ayuda que sirva para mejorar las preocupaciones de los futbolistas, y, en consecuencia, su rendimiento.
Hay un dato importante que pretendo resaltar. Dos equipos de Primera División están inmersos en un proceso que les puede llevar a perder la categoría: Elche y Almería. La Unión Deportiva Las Palmas debe moverse en todos los territorios posibles para recuperar una plaza en la llamada Liga de las Estrellas. La vía meramente deportiva o la vía administrativa. Porque el hecho de disputar la promoción no garantiza al ciento por ciento que se pueda conseguir el ascenso, pues en el fútbol, que es un juego, pueden darse miles de vicisitudes. Lo experimentamos en nuestras propias carnes el 22 de junio del año pasado. ¿Quién podría pensar que a un segundo del final del partido sucediese lo que ocurrió? Por tal razón es necesario pasar la primera ronda de la promoción e intentar, qué duda cabe, pasar la ronda final, pero, si no superamos esa ronda final, ahí estamos nosotros, los amarillos, al acecho de cualquier descenso administrativo. No es una vergüenza acceder a la 1ª División por ese camino. Hace varios años el Getafe fue beneficiado por un descenso administrativo y ahí sigue en 1ª División, sin haber logrado esa plaza en el terreno de juego. Hay reglas que hay que cumplir, que si se incumplen, benefician a otros.