1 Estulticia.
El rotativo tinerfeño «El Día», definitivamente ha perdido el norte, la credibilidad. Ayer publicaba en su página de deportes una información tendenciosa: «La Unión Deportiva Las Palmas está reforzando a los rivales del C. D.Tenerife por haber cedido a Alfredo Ortuño al Zaragoza y a Tyronne del Pino a la S. D. Huesca». El día del ascenso a 1ª División del equipo amarillo fue también sublime: «La Unión Deportiva Las Palmas deja sin derby al C.D. Tenerife». ¡Cómo escocerá ahora los fichajes de Marcelo Silva y Guzmán Casaseca por el Real Valladolid!
La intransigencia de este periódico hacia Gran Canaria se puede decir que «es de toda la vida». Célebres eran las » homilias» de cada domingo, en forma de editorial, firmadas por su entonces director Leoncio Rodríguez. Fallecido éste, José Rodríguez prosiguió con esta línea editorial. Argumentaba que «Gran Canaria» debería denominarse Canaria, a secas, porque no era la isla más grande en extensión; era la tercera». Además, decía, «es muy fea». Los cachorros siguen las instrucciones de sus maestros, esforzándose en presentar las noticias de manera que no se reconozcan méritos las hazañas de Gran Canaria. Como dije hace un par de horas en Facebook, la estulticia se ha apoderado de la redacción de la calle de San Sebastián.
2 Abonando el terreno.
Uno lee o trata de leer entre líneas y parece intuirse que la operación salida del «Chino Araujo» está en camino. Ojalá esa percepción sea falsa, porque un jugador como Sergio Araujo, capaz de marcar 25 goles en 2ª División, artífice principal y fundamental en el ascenso del equipo amarillo, a pesar de la sequía goleadora en varios tramos del campeonato no se debe dejar salir, aunque sea por 20 millones de euros. Todo lo contrario. Debería potenciarse su capacidad goleadora colocando a su lado a otro jugador importante, como puede ser la presencia de Jonathan Viera, adquirido en propiedad, como debe ser, para un equipo que aspira, de momento, a ocupar zona intermedia en la tabla.
Los rectores deben sopesar seriamente esta decisión porque la afición no perdonaría, en el caso de que la marcha por la 1ª División fuera dubitativa.