¿Se entrena como se juega?

En  el mundo del fútbol se dice que se juega de la manera como se entrena. Hay que entrenar con intensidad, para jugar de manera intensidad; divertirse en los entrenamientos para jugar con alegría; sudar en  los entrenamientos, para poder aguantar los noventa minutos de los partidos. Se deduce de  todo esto que  entrenar es una base sustancial para poder competir cada jornada. Esto es en general, porque luego hay entrenamiento específico para porteros, para la línea defensiva, para la zona de presión y los bombardeos de disparos a puerta para afinar la puntería. Este último aspecto parece que no se ejercita adecuadamente ya que la UDLP no acierta de cara al gol. Hemos podido comprobar que la mayoría de los disparos a puerta van al centro, donde siempre está situado el portero rival. Si algunos de esos disparos buscaran uno de los palos, las posibilidades de anotar serían superiores. ¿Cómo se podría corregir ese hábito de disparar a puerta por el centro?  Evidentemente, la solución está en ensayar una y mil veces disparos a puerta buscando siempre uno de los palos. Esta es la única solución para acabar con la sequía de gol del equipo. No puede admitirse que el máximo goleador amarillo, Jonathan Viera, haya anotado solo tres goles, Sergio Araujo dos goles, y, con un solo gol, jugadores teóricamente de arriba, Willian José y Nabil El Zhar; también con un gol jugadores de medio campo como Hernán Santana y Roque Mesa y los defensas, Antolín Alcaraz y David Simón. Es evidente que no hay dinamita arriba. Si acaso hay, está mojada. Urge un «matador» un «Killer». Hay que probar una dupla atacante, como podría ser Sergio Araujo-Willian José, Sergio Araujo-Asdrúbal Padrón,  Willian Jose-Manu Dimas, con Vicente Gómez como falso nueve. Todo lo que pueda combinarse con la imaginación porque la permanencia tiene su base en fabricar goles. Y ante el Granada habrá que marcar, marcar y ganar. Ese es el camino de la salvación.

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