Así de sencillo y así de simple. Haber ganado en Ipurúa se podría considerar como una anécdota. Doblegar luego al Villarreal podría haber sido un lance de suerte. La tercera victoria a domicilio, en Anoeta, ya estaba adquiriendo indicios de que la trayectoria venía siendo una tendencia de equipo solvente. El triunfo de anoche en Riazor ha sido la constatación de un hecho real. La Unión Deportiva Las Palmas se ha erigido en un señor equipo, ha evolucionado de tal manera, que todos los rivales la mirarán con respeto a la hora de enfrentarse al equipo amarillo. A todo esto hay que unir que este equipo ya tiene una dosis importante de fortuna, ésa que se alía con los grandes pero que es esquiva con los equipos medianos.
La salvación matemática aún está por sellar. Podría ser este próximo sábado ante el Spórting de Gijón. No debe haber descuido ante los gijonenses, que llegarán a Gran Canaria con urgencia de puntos, dos puntos por debajo de la salvación y once puntos por debajo de la Unión Deportiva. Hay que afrontar este encuentro como si de una final se tratase.
Intuyo que Don Enrique Setién va a leer perfectamente la situación. Hay varios jugadores que están muy cargados de minutos. Se advierte en Jonathan Viera y Roque Mesa una falta de chispa, probablemente debido a que han disputado muchos minutos. Un partido de descanso a uno o a los dos, o participar cincuenta o sesenta minutos les podría venir muy bien para el tramo final de seis encuentros.
Siempre he manifestado que la cantera necesita continuidad, confianza y cariño. El ejemplo ha sido David Simón y, especialmente Tanausú Domínguez. Es admirable como Tana hace ese juego de diabluras entre líneas que desorienta a los rivales. David Simón tenía que parar porque ha disputado muchos minutos en un constante ataque y repliegue. Ha estado en boca de gol, asistiendo e instantes después en zona de cobertura. Hay un caso especial que ha sorprendido a todos. Se trata de David García, doce temporadas en el primer equipo. Sus treinta y cuatros años le han proporcionado una madurez exultante. Su adaptación al fútbol de primer nivel le ha transformado en un futbolista con destellos de calidad, que no exhibía cuando jugaba en 2ª División.
Los.momentos amargos han pasado al olvido. Ahora se trata de disfrutar con el juego del equipo y empezar a hacer la planificación para la próxima temporada, confiando en la cantera y asumiendo los mínimos riesgos posibles en los fichajes que vengan del exterior.