Cuestión de opiniones

La Unión Deportiva Las Palmas ha iniciado el curso de manera brillante, en Mestalla, ante el Valencia C.F. Ha habido muchas reacciones a propósito de los cuatro goles amarillos. Algunos muy llamativos por la negatividad, pues consideran que el equipo amarillo jugó muy encerrado atrás, con una versión muy lejana de la propuesta del entrenador, quien gusta un fútbol de toque y precisión. Se olvidan estos detractores de que enfrente siempre hay un rival que pretende lo mismo: ganar el encuentro. El Valencia irrumpió en el terreno de juego con mucho ímpetu y dureza. Consiguió pronto su primer gol y quizás pensó que el encuentro estaba encarrilado para sus intereses. Sin embargo, los amarillos siguieron jugando como si el marcador no se hubiese movido. Optar por lanzarse al ataque para nivelar la contienda hubiese sido un suicidio. Por saber temporizar llegó el empate, obra de Marko Livaja, el segundo, al transformar Jonathan Viera un penalty cometido sobre Dani Castellano, y el tercero, por Prince Boateng de genial testarazo, girando muy bien el cuello para hacer inútil la estirada del cancerbero ché. Fijémonos en la situación. En poco más de veinte minutos, la Unión Deportiva Las Palmas se situaba 1 a 3 en el electrónico. Sin embargo, antes del descanso, el Valencia supo reducir distancias, otra vez en jugada de estrategia.

La reanudación no podía ser otra que los locales volcados al ataque, porque la diferencia en el tanteador era notable. La Unión Deportiva Las Palmas no se echó atrás. Fue el empuje valenciano el que obligó a los amarillos a retrasar posiciones, sabedores que el campo se iba a ensanchar y esta circunstancia era propicia para dominar el marcador y esperar una contra, contra que se produjo en las últimos instantes del juego. La Unión Deportiva Las Palmas supo vencer sufriendo, sufriendo mucho. No siempre vamos a tener un rival tan incómodo, tan veloz, tan batallador como el equipo de Valencia.

Es obligado resaltar que el juez de la contienda consintió la dureza del equipo local, con entradas siempre al límite o superando la línea del Reglamento. Es un mal que aqueja al equipo amarillo desde, prácticamente toda la temporada pasada. En ese tipo de situaciones, quien más sufre es Vicente Gómez, que es derribado una y otra vez, en cuanto inicia el juego de elaboración. Tendremos que apechugar con este tipo de situaciones, en las que de manera incomprensible, es más castigado el equipo que propone una idea de juego, que el equipo que recurre a artimañas anti-reglamentarias.

Será interesante el próximo encuentro ante el equipo nazarí del Granada. Abordemos dicho encuentro, y los restantes, sin duda, con ilusión, pero sin euforia.

 

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