Reflexiones sobre el partido de ayer

Reflexión profunda sobre el partido de anoche. La primera, y fundamental, es que los equipos conocen nuestro juego y que salvo tres o cuatro equipos, el resto planteará los encuentros más o menos como lo hizo el R.C.D. Español de Barcelona: amontonar hombres atrás, prácticamente los once, esperando un fallo amarillo o una recuperación para montar unas contras. Si va a ser así, está visto que el sistema de anoche va a seguir produciendo muchos sinsabores. Habrá que adoptar otro sistema de juego, no alternativo, sino más bien complementario: cuando haya que tocar y tocar se hace. como filosofía de juego, pero, cuando sea aconsejable el pase en largo o centrar sobre puerta, eso no va a significar que abjuremos de nuestra identidad. Eso sí, centrar al área no es colgar el balón. Hay que saber cómo hacerlo: nunca al punto de penalty, porque en esa zona habrá tres rivales muy experimentados, ni tampoco hacia los dominios del portero, que tiene una amplia panorámica para ver la trayectoria del balón y apoderarse fácilmente del mismo. Será necesario ver a los equipos vascos como ejecutan  los centros al área. Hubo otro error, que, a mi juicio, es reiterativo. Roque Mesa es un gran jugador, un magnífico futbolista, pero ya he comentado en varias ocasiones que es un jugador de pase en corto, así que cuando sale desde atrás, necesita dar cuatro o cinco toques antes de pasar el balón. Esos segundos permiten al rival retrasar su posición y taponar huecos. Si añadimos que anoche no había movimientos de desmarques para propiciar zonas libres, faltos de velocidad los hombres de arriba y obsesionados por jugar por el centro, con aquella muralla de jugadores rivales, muy difícil va a ser marcar goles. En baloncesto existe un sistema ancestral que es una máxima: hacer el «ocho» bajo la canasta. Este ocho es un movimiento continuo de cuatro jugadores, dibujando sobre la cancha ese número ocho. Anoche, la Unión Deportiva Las Palmas estuvo estática delante. Hubo instantes en que un atacante se quedaba literalmente parado, sin saber a quién pasar el esférico.

Es una pena que hayamos cedido dos puntos en Pamplona y otros dos puntos anoche. Pero realmente la pena que aflige, es que veremos la guagua cada quince días, sin ideas para atravesar esa «línea Maginot». Cuando ataca el rival y recuperamos balón, hay que subir a toda velocidad, porque el rival, en ese instante está arriba y es entonces cuando habrá espacios para progresar. Pero si necesitamos tres, cuatro, cinco toques para llegar a medio campo, los huecos estarán ya cerrados. Quique Setién decía que a Marko Livaja le tienen cogida la matrícula. Creo que la matrícula de la Unión Deportiva Las Palmas ya la conocen perfectamente todos los rivales. De nada vale una posesión del 70 u 80 por ciento, si no abrimos huecos. Esa posesión tan  alta y tan pocos disparos a puerta no encaja. Hay que tomar varias alternativas.

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