Reflexiones sobre la posesión

El tema de la posesión del balón es el bastión sobre el que asienta el entrenador Quique Setién su propuesta de juego. Es inmutable en este sentido. Muestra el preparador amarillo esa, digamos, tozudez de la gente del norte, dicho en sentido amable, sin intentar sentar estereotipos y, por supuesto, sin pretender molestar u ofender.

El pasado sábado, la Unión Deportiva Las Palmas fue poseedora del cuero más del setenta y siete por ciento del tiempo. Hubo unos instantes en los que la posesión se elevó al noventa y cinco por ciento. La pregunta ante esto es muy simple: ¿qué ganó el equipo amarillo con tan desmesurada posesión? Nada. Solo la «satisfacción» de haber dominado el encuentro.

No estamos en contra de la posesión, pues, teóricamente eso significa o parece significar que si tienes el balón en tu poder, no te puede hacer daño el rival. Pero a esa filosofía de posesión habría que añadirle el ingrediente de la verticalidad. Está bien de disfrutar con el balón.Admirable. Eso está para partidos de veteranos, donde poco importa el resultado pues tras el partido se degustarán unas cervezas, se contarán algunos chistes y todos tan contentos para casa. En el fútbol profesional el guión debe escribirse de otra manera.

En las dieciséis jornadas disputadas de la liga, la Unión Deportiva Las Palmas ha vencido en cinco encuentros, empatado en seis y cinco derrotas, veintiséis goles a favor por veinticuatro en contra. Los números no son malos, pero pudieron ser mejores, teniendo en cuenta que nos birlaron tres puntos en el Benito Villamarín y al menos uno en El Madrigal. Pero está claro que la tendencia no va hacia arriba, aunque tampoco va para abajo porque hace tiempo que el equipo oscila entre el décimo y undécimo puesto. Se ha producido un cierto estancamiento del que hay que salir de inmediato, marcando territorio y abriendo brecha con los que nos persiguen en la tabla.

Viene ahora el período vacacional de Navidad, época de comidas diferentes a las del resto del año.La vuelta al trabajo se vaticina sobre el veintisiete, veintiocho de diciembre, con la mente puesta en el domingo ocho de enero del próximo año, que será cuando nos visitará el Spórting de Gijón. Hay tiempo suficiente para estudiar cómo podrá derrumbarse el muro sportinguista.

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