Quedan doce jornadas para que concluya el campeonato de LaLiga 2006/2007. La Unión Deportiva Las Palmas alcanzó anoche la cifra de 32 puntos. Ganando cuatro encuentros la permanencia estaría asegurada y será entonces cuando el equipo se recrearía jugando sin presión acuciante de puntos. Hubo unas jornadas en que muchos soñábamos con ocupar puestos de Liga Europea, Soñar se puede soñar, pero la realidad es distinta. Disputar partidos en competiciones europeas podría ser el hundimiento del club, en las actuales circunstancias, porque sería necesario afrontar el campeonato doméstico, más la Copa de S.M. El Rey, más los desplazamientos entre semana con viajes tan distantes como Ucrania, Rusia, Polonia,… Quizás en un par de años, cuando se vaya consolidando el proyecto deportivo, con Las Palmas Atlético en 2ª B y con la idea de alcanza por primera vez en la historia una plaza en 2ª A, más la conclusión de la Ciudad Deportiva y cerrar el anillo del Estadio Gran Canaria, habría entonces elementos y argumentos para intentar dar ese paso. Exigiría este proceso trazar una línea inequívoca de un proyecto solvente. Exigiría un crecimiento en todas las áreas de la Entidad, al máximo nivel. Pero este es un capítulo aun por abrir. El presente es otro. El presente es el próximo encuentro ante el Real Club Deportivo Español de Barcelona, que está atravesando un buen momento, bajo la batuta de Quique Sánchez Flores. Curioso, un Quique en la Unión Deportiva Las Palmas y otro en el Español de Barcelona. Para referirnos al próximo enfrentamiento, es necesario hablar del anterior compromiso. El mal endémico del equipo amarillo es que se adelanta en el marcador y no asume el papel de matador. No hace un esfuerzo por seguir presionando para volver a marcar. Piensa el equipo que la diferencia, exigua, será importante para ir dominando el partido a base de posesión. Luego pasan cosas como las que ocurrieron ante el Osasuna, que con dos disparos logró dos goles. Bien es verdad que los cuatros o cinco minutos que tardaron los operarios en reparar la red rota por Marko Livaja, supuso un enfriamiento que benefició a los navarros, merced a unas manos muy blandas de Javi Vara. Lleva Javi Varas una serie preocupante de fallos. Manos blandas en el Sánchez Pizjuán en el segundo gol de los sevillanos, despiste descomunal ante la Real Sociedad, el tercer gol de Cristiano Ronaldo que nadie ha comentado, porque el remate del portugués pisando línea de área chica, es zona de dominio de un portero, que debe salir a despejar de puños porque tiene toda la ventaja y algún que otro sobresalto más. Quizás Javi Varas no ve peligrar su titularidad y se ha relajado un poco. En cualquier caso, lo pasado, pasado está. Ahora es el momento de estudiar muy bien el próximo encuentro y tratar de encadenar dos o tres victorias consecutivas. Ahí estaría virtualmente decidida la permanencia. Bueno, además de pensar en ese encuentro, es necesario alcanzar un acuerdo definitivo para la continuidad del técnico, que tiene sus detractores. ¡Cómo no va a tener detractores el entrenador si hasta el mismísimo Germán Dévora concitó filias y fobias. Pero entiendo que es de justicia reconocer que con Quique Setién hemos disfrutado del fútbol nuestro, el de toda la vida, acariciando el balón, siempre rozando la hierba, que es nuestra esencia de juego, no maltratando al mismo. Expectantes, pues (como dirían los vascos).