La relación que mantienen Miguel Ángel Ramírez, Presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, y Quique Setién, preparador de este equipo, es como la de dos niños, que se mandan recados unos a otros. Resulta curioso que el entrenador está próximo a cumplir 59 años y el Presidente cumple en este mismo mes de Marzo 48 años. Creo que ya son mayores para empeñarse en tejer ese enredo de tú has dicho esto y el otro, tú has hecho lo otro. Filtraciones de datos de contratos, quejas, reproches. Muchos aficionados pueden sentirse molestos con el derrotero que ha tomado la renovación o renuncia del técnico cántabro. No me posiciono al lado de ninguno de los protagonistas porque cada uno tiene algo de razón, pero estas negociaciones deben ser secretas. En cualquier caso, esta «retransmisión» diaria de declaraciones dispares, puede estar afectando al juego del equipo. La Entidad amarilla que trasciende es la que vemos reflejada sobre el césped. Lo que ocurre en los despachos son hechos ajenos que no deben trascender a la opinión pública hasta que se concrete un acuerdo. Es así que el equipo está dando vaivenes desde que se diera notoriedad a esas desavenencias. La renta de puntos obtenidos por la Unión Deportiva Las Palmas en los primeros seis partidos ha permitido mantener un lugar esperanzador en la tabla. Con tan solo siete puntos sumados en la segunda vuelta, ocurre que hemos mantenido el décimo primer puesto durante tres jornadas y hemos bajado al décimo segundo puesto y permanecido en el mismo durante cinco jornadas, gracias a que Málaga, Valencia, Betis, Leganés y Deportivo han dejado muchos puntos tras de sí. Un reciente estudio de expertos, como aquel famoso Mago Karag de los años sesenta/setenta, pronostica que la línea de salvación está en treinta y cuatro puntos. Por lo tanto, es urgente que el Presidente y el entrenador decidan ya cual será el futuro inmediato porque hay pendiente una labor muy importante que cubrir sobre el césped.