Garra, lucha, intensidad…..

La televisión ofrece cada semana muchos partidos de fútbol de LaLiga española, la Premier inglesa, la Serie A italiana, la Eredevisie holandesa, de los Apertura y Clausura de Argentina, de la Liga Paulista de Brasil, de la Liga Portuguesa, además de los torneos de Copa de cada país, la Champions, la Europa Ligue, Copa de Europa, Copa Africa, Copa América y un larguísimo etcétera. En ese extenso repertorio de partidos, se puede ver que los equipos se forman, unos bajo la premisa de la técnica, otros bajo la combatividad extrema y otros uniendo tecnicismo y entrega total. Ningún equipo gana sin ponerse el mono de trabajo. Por regla general, hay que correr más que el rival. Cuando hablamos de la Unión Deportiva Las Palmas, también como regla general, valga la redundancia, vemos que en muchas fases de los encuentros, los futbolistas no emplean la garra, la lucha, la intensidad, la entrega total desde el inicio hasta el silbato final. Se juega con parsimonia, entendiendo que nuestra técnica será suficiente. Marcamos un gol y creemos que controlando el juego ya está todo hecho. No va el equipo a marcar otro gol. Somos un equipo conformista y eso lleva al acomodo. Veremos este domingo como al Alavés entrará el partido con la máxima intensidad, a disputar cada balón, a estar muy atento a los balones divididos. Creo que si el equipo amarillo combinara la técnica con luchar con garra, con intensidad, con velocidad, con verticalidad, este equipo nuestro alcanzaría una proyección que no se sabe que cotas podría marcar. En estos momentos atravesamos una situación muy importante, trascendente, porque sin darnos cuenta el equipo está inmerso en un proceso de transformación. En tan solo seis jornadas concluirá el campeonato con movimiento en el banquillo y con bajas y altas de jugadores. Contratar a un buen técnico supone desembolsar mucho dinero. Tendrá que contemplarse como una inversión, no como un gasto. No creo que necesitemos experimentos. Precisamos de un buen entrenador, con carácter, capaz de dirigir veintidós egos. A mi modo de ver, el técnico idóneo sería Marcelino, con sobrada experiencia, incluso en competiciones europeas. Los nombres que han sonado, como Pablo Machín o Fernando Hierro, no dejan de ser una incógnita. Duro trabajo para la Dirección Deportiva. Que haya suerte.

Deja un comentario