Está a punto de iniciarse una nueva temporadas y surge la misma incertidumbre de años atrás. Se han producido varias bajas y otras están a punto de materializarse. También ha habido altas en forma de cesiones con opción de compra y otras cesiones para formar a jugadores de otros clubes, pagando nosotros el aprendizaje, en detrimento de valores nuestros, que necesitan esos minutos que va a disfrutar el jugador de fuera, jugadores que al fin de la temporada dirán adiós. La política de cesiones, en sí misma, no es una mala política, cuando se utiliza de manera puntual para reforzar un puesto. Ese nuevo giro de cesión con opción de compra es el mejor de todos esos contratos en régimen de cesión porque si el futbolistas encaja en el engranaje del equipo y se ve que ha progresado, pues se ejercita la opción de compra y se va consolidando un grupo. Si conjugamos esa modalidad de contratación con la combinación de futbolistas propios, emanados de la base, el equipo irá a más, recuperará una identidad que se ha ido perdiendo poco a poco. A pesar de ser crítico, usando una crítica constructiva, hay que aplaudir ahora el intento de rejuvenecer la plantilla. Quedan aún unos cuantos futbolistas que ven fenecer su vida deportiva.
Decía el presidente del club que la próxima temporada se iniciaría con un perfil bajo, de aspirar a obtener los 50 puntos y entonces se podría cambiar el objetivo. A mi juicio, hay que empezar la competición con la idea de quedar primeros, o, en su caso, segundos y, como objetivo extremo, quedar terceros. Esa mentalidad tiene que esta en los futbolistas y técnicos desde el primer partido.
En fin, veremos si los árbitros unifican criterios, si el VAR va a ser neutro, es decir, imparcial, si las lesiones nos van a respetar.
¡Se abre el talón! Mucha suerte